Kafka en primera persona

Todo diario es una escritura secreta. Y quien escribe su diario de vida desestima la posibilidad inmediata de algún destinatario. Acaso ingenuamente escrito para sí mismo. Siendo esa pequeña condición voluntaria, una supuesta tranquilidad del que pergeña una bitácora por años. Puesto que se piensa, figura o supone a un lector atemporal que desconocemos, redactando una prosa para la posteridad, o bien para ser leído por uno mismo, como los vestigios, las huellas, el reflejo borroso del que […]