De cualquier color, siempre que sea gris

12801454_10153378891471304_6683217394110897219_n

Como los ojos van en la cabeza
estoy a una exageración de quedarme solo,
—ok, estoy exagerando,—
así como la escultura está fija en su heroísmo,
su heroísmo viene a ser el don petrificado del autor.
Pero de que desplante me habla cuando llega siempre
atrasado al músculo y no se rinde a erigir,
y no hace falta traer otra derrota de cuerpo,
en persona, pido ahora que estoy suficientemente solo,
que aquí no falte nadie.
—No falta nadie—
o sea el negro es el color verdadero de mi pelo,
los cuchillos van con los cuchillos,
hay hambre de por medio como hay sangre también
y solo, señor, no estoy, cuando digo que mi voz,
atrapada en el micrófono de Bessie Smith está,
y no es mi voz.

 

Fue el caso de un flujo,
la penitencia del río del pueblo
carga los efluvios cuando alguien
dice a otro la palabra río,
<< aquí se puede aterrizar una cruz >>
o considerar la calma como aguas cordiales
cuando nadie en el pueblo dice una palabra;
sólo entonces la cordialidad de las aguas,
y sólo entonces duerme todo un pueblo.

 

El cuerpo descansa sobre sus huesos,
y el hecho es que no se pintan almas
y hay que pintar cuerpos.
Hay cuerpos que descansan sobre lo que no significan,
y esto no significa que los huesos, alma, cuerpo, sangren,
o vengan a sangrar.

Ingres, por Dios… ¡No hay sangre!

 

Cuántos fríos van a parar en su nombre.
En su nombre solo pasamos frío.
Y si la noche fuese más cierta y si lo cierto es que las luces brillan
y lo negro también oscuro queda,
Fantasmas, o desnudarse porque sí
por esa capa caída caminando hacia una casa cualquiera
habitada por un ventilador cualquiera
que cualquiera puede proclamar su máquina de fe.

Articulo por Sergio Salamanca

Mil novecientos ochenta y ocho. Vive en Quilicura

Comentarios: No hay respuestas

Escribenos: Deja tu comentario