El banquete

socrates

alcibíades llega borracho
a reclamarle a sócrates
el abandono. por qué
hijo de puta
me dejas
solo.  por qué
cabrón
me has humillado

alcibíades alguna vez cubrió
con su tríbōn y sus brazos
a sócrates
porque era invierno
y porque lo amaba
y porque en rigor alcibíades
siempre andaba caliente

pero sócrates el virtuoso
no le tocó un pelo
durante toda esa noche
y eso para el engreído
de alcibíades
significa una herida narcisista
mortal e inaceptable

la filosofía
piensa con despecho
es una víbora frígida
incapaz de embriagarse
y a la hora de los quiubos
sócrates no sabe nada
pero nada
del amor

ahora estamos en las postrimerías
del banquete y platón
ese poeta frustrado
como buen chico
se ha quedado en casa
para escribirlo

ya se podrán imaginar
la de borrachos tirados
y ceniceros hasta el tope
entre ríos de vómito rojo

entonces sócrates
busca algún pretexto
a fin de sacarse de encima
al pesado de alcibíades
¿y saben lo que le grita
el viejo maricón?

le grita: lo que pasa
alcibíades
es que estás celosa. te haces
pasar por borracha
pero en el fondo
efebo de mierda
estás enyegüecidamente
celosa

y con eso sócrates
astuto decano
introduce a un tercero
(tal vez agatón)
en la refriega
de manera de infligirle
delante de los otros
graves bebedores
la estocada de gracia
al molesto pretendiente

¡golpe bajo!
¡propio de un culebrón!
¡jamás de los jamases
a la altura
de un diálogo
filosófico!

lo cual en absoluto
es consuelo para alcibíades
que se extravía en vano
como todos los amantes

 

 

Ilustración: N. S.

Articulo por Martín Cinzano

(Guayaquil, 1977). Escribió el libro de crónicas Perdido, los poemarios Peatonal, Yo ya y los fragmentos de El piano de Waldstein, además de la nonononovela En pana. Coedita le revista cartonera PUF! en la colonia Obrera de la Ciudad de México.

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