MANIFIESTO CARCAJ

1. El Carcaj nunca es el objetivo. No es el blanco. No es un centro.

2. El Carcaj ocupa un lugar en la guerra. Lleva las flechas; pero más que almacén, es su caldo de cultivo, y espera a que sean lanzadas (o mejor se lancen por sí mismas).

3. Carcaj es un órgano cultural –si por cultura entendemos el cultivo del suelo llamado mundo. Carcaj es un agente contracultural –si por cultura se señala la fiesta frívola que acompaña el cortejo triunfal de la dominación.

4. Carcaj lleva flechas de sentido. Pero este particular tipo de flecha no atraviesa unidireccionalmente, sino que explota en esquirlas.

5. Carcaj es aljaba para textos donde confluyen arte, literatura y política. Estas etiquetas no son como blancos separados, sino modos en los que se produce y reproduce dentro un mismo espacio. Estamos convencidos de que una misma flecha-texto puede moverse, ir y venir, ser lanzada y recuperada reiteradas veces dentro de un mismo campo –tal como la flecha de Zenón, ni su suma de movimientos estáticos ni su apuntar a un blanco niegan su condición de movimiento permanente.

6. Carcaj es un espacio de pensamiento. El pensamiento no es el ventrílocuo de La Razón, sino el lenguaje, incluso el balbuceo, de las flechas que se lanzan. La crítica es su única arma, y también es su estrategia.

7. En el Carcaj, donde las flechas se llevan juntas, la flecha cupideana arriesga hacer que la flecha apolínea coquetee con la dionisiaca.

Dirección

Vicente Medel / Giordano Muzio / Nicolás Slachevsky