Ueones Zánganos

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Quedarse pegado en el patio que ya florece

Disfrutar la tercera edad en modo Zen

Para no gastar la miserable pensión

El pago del nitrato de Chile y contemplar el interior

donde viene de vuelta el barco con el Moai,

el robo de los ingleses devuelta:

a la sobrevivencia de los hombres pájaros

a bailar con las ovejas al son de la banda de Jeremías Buton

un pezón de la tierra en el mero ombligo del azul.

Buenos para nada estos cholos achichados.

Bueno y un parpadeo de cuando en vez

para que se salgan las lágrimas morenas

de los Rapas muriendo en la uaneras incaicas.

Los alaridos chimús al son de los curas traídos

por los hombres y mujeres de los aviones

y los enormes zancudos de los güincas de los contis.

Bueno y queremos que nos devuelvan

los moais las presencias de nuestros tatarabuelos

de los llegados de venus en sus barcas ingeniosas.

El jugar en la playa con los hijos y ver el mestizaje

que camina perdido por la vereda de la indiferencia.

Los vientos suaves al temblor del abrazo de las lejanías.

Con el chilenaje neonazi cobrándoles los ojos

a los neoesclavos a los que alegran la plaza de los rotos sudakas

no le trabajan un díanadie

a los espíritus de piedra al saludo de los chamamules

ahí parados los pájaros de la mocha mirando inútiles

el horizonte azul de la respiración.

Hacia el interior del ombligo del pacífico.

 

 

Foto: Natalia Sánchez González

Articulo por Jordi Lloret

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